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Método

Estudia como un estudiante de alto rendimiento

El alto rendimiento no es dedicarle cantidades ingentes de tiempo. Es que cada hora que inviertes valga mucho más que la de cualquiera de los alumnos con los que te vas a enfrentar en la nota de corte.

Si ya estudias mucho, el problema no son las horas

«Si has suspendido es que no has estudiado bastante.» Te lo dice el profesor. Te lo dice tu padre. Te lo acabas diciendo tú.

Pero tú no estudias poco. Te pasas la tarde con los libros, relees, subrayas, te haces un resumen del resumen. Y aun así llega el examen y no sale lo que llevabas.

Por mucho que trabajas, no sabes si vas a llegar a la nota de corte. Sabes que por tu esfuerzo te mereces llegar, pero no sabes si te va a dar el número.

Meter más horas no arregla eso. Lo que lo arregla es que las horas que ya metes rindan de otra manera.

Por qué más horas no es la respuesta

Porque leer no es estudiar. Leer es reconocer. Y reconocer da una sensación de dominio que se cae en cuanto te quitan el folio delante.

Tu cerebro olvida lo que no se le pide de vuelta. Si nunca recuperas la información sin mirar, no la estás fijando: la estás visitando.

Y en la PAU de ahora, eso ya ni siquiera te salva.

El examen es competencial. Ya no te ponen el problema que viste en clase con otros números. Te ponen un contexto que no has visto nunca y esperan que sepas qué dato te lleva a qué herramienta y qué herramienta te lleva al resultado.

Quien estudia memorizando tipos de problema llega al examen y no encuentra el suyo. Y no lo encuentra porque no está.

Cómo trabaja un estudiante de alto rendimiento

No estudia más que los demás. Estudia distinto, y cada asignatura a su manera.

  1. Ataca primero sus factores limitantes

    Asignatura por asignatura, busca los puntos que más le lastran la nota. No reparte el tiempo por igual ni por miedo: lo pone donde más puntos devuelve.

  2. Se organiza como un profesional del rendimiento

    Sabe qué toca cada día y por qué. No improvisa la semana del examen: la tiene montada desde antes.

  3. Folio en blanco antes que apuntes

    Empieza por escribir lo que recuerda sin mirar nada. Duele, y por eso funciona: lo que no sale es exactamente lo que no sabe. Los apuntes se abren después, solo para tapar los huecos.

  4. Clasifica por lo que pide, no por el capítulo

    Un problema no se resuelve porque sea «del tema 4». Se resuelve porque te dan un dato y ese dato lleva a una herramienta. Ese salto es lo que premia el examen competencial.

  5. Se corrige con el criterio oficial y apunta sus errores

    Con la plantilla real del corrector, viendo dónde está cada punto. Y cada fallo se apunta: al mes ve que no comete cien errores distintos, comete cuatro, una y otra vez.

  6. Usa la inteligencia artificial a su favor

    La IA más avanzada, la que usan ingenieros, programadores y emprendedores, aplicada a su estudio diario de forma sencilla. No para que le haga los deberes: para entender más rápido.

  7. Ajusta el método cada semana

    Lo que funcionó, se queda. Lo que no, se cambia. Así siempre está en su máximo potencial, y no en el de hace un mes.

La prueba

No te lo cuento de oídas. Segundo de bachillerato, año del confinamiento. Primer trimestre: siete de media, con crisis de ansiedad incluida por la presión de subir nota.

Se cancelaron los finales y me quedé solo en casa con el temario. Entender, ya entendía. Lo que descubrí entonces fue cómo tenía que estudiar yo cada asignatura.

Acabé el curso con un 9,5 de media. Media de bachillerato: 9,18. Nota de acceso: 12,9.

Y aun así, no entré donde quería. Me quedé fuera de Aeroespacial en la UC3M y acabé en la UPM.

Al año siguiente suspendí Física I y Física II. Ahí aprendí la otra mitad de esto: el método que te sirve en bachillerato no te sirve en la carrera, y nadie te avisa. Me ha llevado ocho años de estudio de alto rendimiento entenderlo, y desde entonces me dedico a que tú no tengas que perder ese tiempo.

Cuéntame en qué punto estás

Mira el plan, contesta dos preguntas y, si encajamos, pide la llamada. En 30 minutos te digo si te puedo ayudar y cómo, sin rodeos.

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